lunes, 2 de abril de 2018

La corrupción Guajira, una historia que tiene futuro.

El hombre es un afanado buscador de su felicidad. Eso es normal y es bueno. Eso es lo que Dios quiere de nosotros; que seamos felices. El problema surge por la tentación del hombre de obtener una felicidad fácil (Zañartu, 1996, pág. 15). De esto, partiremos para darle respuesta a unos interrogantes: ¿está la historia guajira manchada por la corrupción? Y ¿Por qué ésta, al parecer, ya tiene un futuro escrito?

Es válido aclarar que existen varios tipos de corrupción, aquí, solo nos centraremos en la corrupción política que se refiere al mal uso del poder público para conseguir una ventaja ilegítima generalmente de forma secreta y privada. El término opuesto a corrupción política es transparencia (termino que por lo visto no conocemos los guajiros).

Si bien, actualmente pareciera que la Guajira fuese un fiel sinónimo de corrupción, pues nuestra dama reclinada históricamente esta manchada por este fenómeno, y apenas hablamos de la Guajira antes de hablar de que ahora somos distrito turístico y cultural colombiano, pareciera una obligación hablar que es un departamento corrupto.

El origen latino de corrupción es el verbo «rumpere», que significa arrancar, aplastar, arruinar, romper. De ahí viene erupción y corrupción. «Corrumpere» significa originariamente «hacer estallar» (Zañartu, 1996), eso es justamente lo que al parecer quieren nuestros gobernantes con la población guajira, hacernos estallar con los sin fin de desfalcos y contratos amañados. En La Guajira se presentó un peculado por 1.400 millones de pesos (Espectador & Martinez, 2016) según el fiscal general de la nación.

Solo citando alguno de nuestros últimos gobernantes que actualmente están llamados por los entes de control, tales como: Juan Francisco Gomez Cerchar, José María Ballestero Valdivieso, Oneida Rayeth Pinto Perez.

Estos últimos son los gobernadores de los tres últimos periodos consecutivos de nuestro departamento, y pues mucho más atrás también existía corrupción en los gobernantes, trayendo a colación a el “ilustre” Jorge Pérez, o a su antecesor y también su sucesor Jorge Ballestero (papá del antes mencionado José Ballestero), y es así como le damos respuesta al primer interrogante planteado, ¿la respuesta? sí.
Nuestro departamento sí tiene una historia sumida en la corrupción, pero el error más grande que tenemos los guajiros es ser un departamento olvidadizo, y podríamos decir que no conocemos el fundamento real de nuestra historia y pues es de aquí fácil responder el segundo interrogante planteado, si nos referimos a la frase atribuida a Napoleón Bonaparte donde dice que: “aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla

Los invito a ver un video de Víctor Correa Vélez donde vemos como desde el 2015 el fenómeno de la corrupción es un hecho:

  
Referencias

Espectador, E., & Martinez, N. (20 de Octubre de 2016). Los graves casos de corrupción en La Guajira. El Espectador.
Zañartu, M. (1996). Eficiencia, corrupcion y crecimiento con equidad (Vol. 4). Bilbao: Universidad de Deusto.