La corrupción Guajira, una historia que tiene futuro.
El hombre es un afanado buscador de su
felicidad. Eso es normal y es bueno. Eso es lo que Dios quiere de nosotros; que
seamos felices. El problema surge por la tentación del hombre de obtener una
felicidad fácil (Zañartu, 1996, pág. 15) . De esto, partiremos
para darle respuesta a unos interrogantes: ¿está la historia guajira manchada
por la corrupción? Y ¿Por qué ésta, al parecer, ya tiene un futuro escrito?
Es válido aclarar que existen varios tipos de
corrupción, aquí, solo nos centraremos en la corrupción política que se refiere
al mal uso del poder público para conseguir una ventaja ilegítima generalmente
de forma secreta y privada. El término opuesto a corrupción política es
transparencia (termino que por lo visto no conocemos los guajiros).
Si bien, actualmente pareciera que la Guajira
fuese un fiel sinónimo de corrupción, pues nuestra dama reclinada
históricamente esta manchada por este fenómeno, y apenas hablamos de la Guajira
antes de hablar de que ahora somos distrito turístico y cultural colombiano, pareciera
una obligación hablar que es un departamento corrupto.
El origen latino de corrupción es el verbo
«rumpere», que significa arrancar, aplastar, arruinar, romper. De ahí viene
erupción y corrupción. «Corrumpere» significa originariamente «hacer estallar» (Zañartu,
1996) ,
eso es justamente lo que al parecer quieren nuestros gobernantes con la
población guajira, hacernos estallar con los sin fin de desfalcos y contratos
amañados. En La Guajira se presentó un peculado por 1.400 millones de pesos (Espectador & Martinez, 2016) según el fiscal
general de la nación.
Solo citando alguno de nuestros últimos
gobernantes que actualmente están llamados por los entes de control, tales
como: Juan Francisco Gomez Cerchar, José María Ballestero Valdivieso, Oneida Rayeth Pinto Perez.
Estos últimos son los gobernadores de los tres
últimos periodos consecutivos de nuestro departamento, y pues mucho más atrás
también existía corrupción en los gobernantes, trayendo a colación a el
“ilustre” Jorge Pérez, o a su antecesor y también su sucesor Jorge Ballestero
(papá del antes mencionado José Ballestero), y es así como le damos respuesta
al primer interrogante planteado, ¿la respuesta? sí.
Nuestro departamento sí tiene una historia
sumida en la corrupción, pero el error más grande que tenemos los guajiros es
ser un departamento olvidadizo, y podríamos decir que no conocemos el fundamento
real de nuestra historia y pues es de aquí fácil responder el segundo
interrogante planteado, si nos referimos a la frase atribuida a Napoleón
Bonaparte donde dice que: “aquel que no conoce su historia está condenado a
repetirla”
Los invito a ver un video de Víctor Correa Vélez donde vemos como desde el 2015 el fenómeno de la corrupción es un hecho:
Los invito a ver un video de Víctor Correa Vélez donde vemos como desde el 2015 el fenómeno de la corrupción es un hecho:
Referencias
Espectador, E., & Martinez,
N. (20 de Octubre de 2016). Los graves casos de corrupción en La Guajira. El
Espectador.
Zañartu, M. (1996). Eficiencia,
corrupcion y crecimiento con equidad (Vol. 4). Bilbao: Universidad de
Deusto.
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